Regreso del Hijo Pródigo – Gverchino

Regreso del Hijo Pródigo   Gverchino

El maestro barroco Guercino se dirigió repetidamente a la parábola evangélica del hijo pródigo, interpretándola con toda la pasión inherente a los pintores de este movimiento artístico.

En esta imagen, describió la escena en que su padre, quien estaba contento de regresar con su hijo que había abandonado su casa y había perdido su parte de la herencia, le ordena que traiga buena ropa. El joven se pone una fina camisa de lino, y el padre le señala al sirviente que está sosteniendo la ropa. El perro, parado sobre sus patas traseras, mira fielmente a los ojos del nuevo dueño.

El autor transmite la parábola con toda la visibilidad a la que era capaz el arte barroco: sus maestros buscaron en una forma vívida transmitir a los creyentes los conceptos básicos de la religión cristiana.

Por su trabajo, Guerchino trató de ejercer un fuerte impacto emocional en los fieles, por lo que pintar el lienzo es más material: los detalles están escritos, los cuerpos están llenos de sangre, con cortinas, tendidos en pliegues apretados, tangibles. Pero la idealización con la que se representan los personajes y la luz divina que se vierte en el espacio de trabajo le dan una actitud sublime.

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