El artista rechazó las normas y patrones tradicionales, tratando de combinar en su pintura la inmediatez de la percepción de la naturaleza con su profundo estudio.
Luchando por la perfección en la transferencia del paisaje, el artista le da riqueza colorística, limpiándolo de flores sordas. Su rudeza dura y brusca casi parece convexa. Pero si miras la imagen desde la distancia, aparece un efecto que hace que la imagen esté muy viva.
Todo esto se aplica plenamente a la imagen del campo de maíz, escrita en 1826.